En la industria automotriz se utilizan muchos productos químicos con diferentes fines. Entre ellos se incluyen los disolventes.
Como el resto de productos, también debemos saber dónde tirar el disolvente sobrante o qué opciones de reciclaje tiene.
Primero, ¿Qué entendemos como disolvente?
Lo primero de todo es entender qué es un disolvente. Se trata de una sustancia aplicada sobre otras para formar una disolución. En la mayoría de casos está en formato líquido, aunque también existe la posibilidad de encontrarlos en formato gaseoso o sólido.
Para alcanzar esa capacidad de disolución de otras sustancias, los disolventes cuentan con una composición química específica. En función de ello también se pueden conseguir unos resultados u otros.
Por ejemplo, el propio agua es considerado un disolvente universal, ya que puede actuar como tal con muchas sustancias.
Tipos de disolventes que se puede reciclar
Ya centrados en el sector automoción, nos encontramos con disolventes bastante agresivos, diferenciados entre ellos por su composición.
En base a estos componentes y a la aplicación que se les va a dar, podemos identificar la mayoría de tipos de disolventes disponibles:
- Disolventes universales para pintura, que son en realidad multifuncionales porque sirven tanto para pinturas como para limpieza, esmaltados, etc.
- Disolventes diluyentes para pintura de base disolvente.
- Disolventes diluyentes para pintura de base acuosa.
- Disolventes integradores para limpiar herramientas o difuminar pinturas.
- Disolventes de limpieza, válidos también para herramientas y pinturas, pero con una capacidad muy agresiva, que puede llegar a dañar superficies con mucha facilidad.
- Disolventes con base cetona para obtener mejores resultados en limpieza, ya que cuentan con una evaporación mejor y un secado rápido.
- Disolventes recuperados que aprovechan productos reciclados.
- Disolventes desengrasantes, utilizados sobre todo para la retirada de grasas presentes en todo tipo de superficies.
- Disolventes limpiadores para plásticos. Sirven también como desengrasante de este material.
- Acetona industrial, usada sobre todo para la reparación de plásticos ABS. Disuelve el material y forma una pasta con la que conseguir una soldadura química.
Para asegurarnos que todos los residuos reciben el tratamiento adecuado, sobre todo aquellos que pueden ser reciclados, se recomienda almacenar y tirar todos ellos en los lugares correspondientes.
¿Dónde tirar el disolvente restante?
A la hora de plantearnos dónde se tira el disolvente, hay que tener en cuenta que este material es considerado un residuo peligroso.
Por normativa, es necesario contar con una empresa especializada en la recogida de residuos peligrosos, para que gestione de forma segura su transporte a la planta de tratamiento o almacenamiento correspondiente.
Normativa para el reciclaje de disolventes: evita multas
En España el reciclaje de disolventes se rige por el artículo 23 de la Ley 7/2022 sobre las Obligaciones de los gestores de residuos.
Esta normativa regula las obligaciones de las entidades o empresas en materia de reciclado y también identifica posibles sanciones y multas que la incumplan.
Algunas de las conductas que se incluyen están relacionadas con estas acciones:
- Abandono del residuo.
- Vertidos.
- Gestión incontrolada de los residuos.
- Mezcla de residuos peligrosos (como los disolventes con otras sustancias).
Las sanciones se aplican en relación a la gravedad asociada a cada acción. Las multas pueden ir desde 2.001 euros hasta incluso 3,5 millones de euros.
Consejos para almacenar disolvente restante
Si en la actividad del taller el disolvente ha sobrado, lo más recomendable es almacenarlo en contenedores herméticamente cerrados. Además, debe llevar siempre el etiquetado correspondiente.
La ubicación de estos contenedores debe estar lejos de cualquier fuente de calor, así como de chispas o llamas abiertas.
Deben mantenerse dentro del almacén (nunca fuera) y en espacios o áreas donde se cumplan todas las medidas de seguridad indicadas por normativa.
Además de estas medidas, es importante seguir las recomendaciones indicadas por cada fabricante y, por descontado, cumplir las regulaciones locales que estén aprobadas en relación al almacenamiento de disolventes.