En nuestro día a día generamos todo tipo de residuos. De hecho, hay muchas clasificaciones para diferenciar cada tipología, su almacenamiento y posterior reciclaje.
Pero hay dos clases que deben distinguirse muy bien, las de residuos inorgánicos y orgánicos.
¿Qué son los residuos inorgánicos?
Los residuos inorgánicos son todos aquellos que tienen un origen no biológico, es decir, que se han fabricado mediante determinados procesos industriales y artificiales.
¿Residuos orgánicos o inorgánicos?
En contraposición, los residuos orgánicos son aquellos que tienen un origen biológico, por lo que proceden de otros seres vivos o partes de los mismos.
Sin embargo, el origen de los residuos no es la única diferencia importante entre residuos inorgánicos y orgánicos. Hay otras a tener en cuenta:
- Descomposición: los residuos orgánicos son 100% biodegradables y, por tanto, pueden reintegrarse en la naturaleza en poco tiempo. Los residuos inorgánicos, en cambio, no se reintegran con tanta facilidad y requieren procesos de reciclaje para acelerar el proceso.
- Reciclaje: todos los procesos de reciclaje son diferentes tanto si distinguimos entre residuos inorgánicos y orgánicos, como si hablamos de los materiales de fabricación de cada uno. Además, hay algunos residuos inorgánicos que no pueden reciclarse.
- Medio ambiente: los residuos orgánicos no son inocuos para el medio ambiente, pero sí que le afectan por lo general en menor medida. Esto impone que el foco de atención se centre sobre todo en un correcto proceso de reciclaje de los residuos inorgánicos.
Tipos de residuos inorgánicos según su clasificación
Hay una amplia variedad de residuos inorgánicos, por tanto es importante una adecuada clasificación de los mismos, para saber qué tipo de almacenamiento y proceso de reciclaje necesitan:
- Residuos urbanos: son aquellos que se generan de forma doméstica, es decir, en los hogares.
- Residuos industriales: incluyen todos los que son generados en la actividad industrial.
- Residuos inertes: materiales que no son peligrosos para el medio ambiente, salvo unas pocas excepciones que incluyen en su composición elementos tóxicos.
- Residuos similares a sólidos urbanos: son el equivalente a residuos urbanos, pero generados en el ámbito industrial.
- Residuos peligrosos: que contienen componentes potencialmente peligrosos para los seres vivos y/o el medio ambiente. Por sus características necesitan un tratamiento especial.
- Residuos hospitalarios: son los que se generan en trabajos clínicos, de investigación o en servicios médicos.
- Residuos agropecuarios: todos los que proceden de actividades relacionadas con la agricultura, la ganadería, pesca, explotaciones forestales o en la industria alimenticia.
Ejemplos de residuos inorgánicos
En realidad muchos de estos tipos de residuos inorgánicos los conocemos o incluso los generamos con nuestra actividad diaria, personal o profesional.
A continuación te indicamos de estos residuos inorgánicos ejemplos que puedes encontrar con bastante frecuencia:
- Residuos urbanos: envases y embalajes, productos electrónicos, productos de limpieza, cosméticos. También se incluyen en esta clasificación los residuos de construcción y demolición.
- Residuos industriales: depende de cada actividad industrial pero encontramos desde escombros y arena hasta papel, vidrio, aceites industriales, disolventes, baterías, materiales químicos, etc.
- Residuos inertes: piedras, restos de madera, metales, ladrillos, restos de hormigón, escombros, papel, cartón, plásticos.
- Residuos peligrosos: pilas y baterías, aguas residuales urbanas, desechos biológicos contaminados, desechos de plantas nucleares, residuos de pintura y solventes, petróleo, etc.
- Residuos hospitalarios: agujas, bisturíes, desinfectantes, medicamentos caducados, medicamentos citotóxicos, desechos radioactivos, tejidos, órganos o fluidos humanos, así como todos los desechos infecciosos derivados de esta actividad.
- Residuos agropecuarios: restos de poda, mallas de invernaderos, envases de abonos y fertilizantes, tuberías de agua y drenaje del cultivo.
Cómo gestionar los residuos no orgánicos
La mayoría de residuos inorgánicos permiten un proceso de reciclaje, con el que recuperar todas o casi todas sus propiedades, de manera que pueden ser aprovechados de nuevo para la producción de nuevos productos o materiales.
Cada tipo de residuo no orgánico requiere un proceso de gestión distinto, pero básicamente las fases de tratamiento son las siguientes:
- Almacenamiento seguro según el tipo de residuo.
- Transporte a la planta de reciclaje.
- Clasificación de los residuos para evitar contaminación entre ellos.
- Aplicación del tratamiento oportuno para reciclar los materiales.
- Obtención del material reciclado, listo para ser utilizado en nuevos procesos.