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Nuestra responsabilidad en el proceso reciclaje es mayor de lo que muchas veces imaginamos. Lo común es que un consumidor promedio compre productos sin preguntarse por el destino que tienen los residuos que genera.

¿Qué tratamiento reciben esos residuos? ¿Cómo se reutilizan?

Los mayores beneficios de reciclaje se obtienen cuando los residuos son separados y clasificados correctamente. En esta tarea el éxito depende de lo capaces que seamos de depositar cada residuo en el contenedor correcto.

Informarse es clave para reciclar mejor. Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística reflejan que en nuestro país el promedio de residuos que genera un habitante anualmente es de 466 kg y en conjunto el reciclaje de residuos no llega al 40%.

Un consumidor responsable debe tener claro de qué están hechos los productos que compra.

Así puede saber cuál es el contenedor correcto para depositar los residuos e influiría de forma directa en los procesos de separación que se realizan en las plantas especializadas.

 

Ciclo de reciclaje

El ciclo de reciclaje tiene distintas etapas. Normalmente comienza en lugares donde se generan una cantidad importante de residuos. Ejemplos directos son nuestros hogares, la oficina o una empresa.

Los residuos son recogidos son transportados hasta las plantas de selección, primer destino de los residuos que generamos diariamente.

En las plantas de selección se separan los residuos que llegan mezclados. Este es un proceso en el que se utilizan diferentes métodos. Los residuos separados según sus propiedades se reutilizan como materiales reciclados en la fabricación de nuevos productos.

Destino de los residuos

Si los residuos llegan mezclados a las plantas de selección el trabajo se complica. Imaginemos grandes capas de residuos formadas por muchos materiales mezclados.

En caso de que los residuos lleguen mezclados la tarea de separación se vuelve más compleja. Reciclar cartón y papel es fácil, por ejemplo, si ambos materiales no son depositados mezclados con plásticos, maderas o restos orgánicos.

Vidrio

El tratamiento de los materiales de vidrio consiste básicamente en una etapa de recuperación directo.

Un envase de vidrio puede reciclarse cumpliendo un proceso de lavado y reutilización del envase. Otra forma en la que se reciclan envases de vidrio es con un proceso que incluye lavado, trituración y fundición.

El vidrio se funde a altas temperaturas y con esa mezcla derretida se fabrican nuevos envases. La gran ventaja que ofrece el vidrio es que es un material 100% reciclable infinidad de veces sin que sus propiedades sufran alteraciones.

Papel y cartón

Como no necesitan de un proceso de separación estos materiales se recogen y se transportan directamente a las plantas recuperadoras y recicladoras. A los residuos de cartón y papel se les quitan las grapas y tintas que puedan tener y se clasifican según la calidad que poseen.

Una vez recuperadas las fibras de celulosa de esta materia prima limpia se producen nuevos materiales de papel y cartón que retornan al ciclo de consumo tradicional.

Residuos orgánicos

Los residuos orgánicos reciben tratamiento a través del conocido proceso de compostaje y de la llamada digestión anaeróbica. En ambos procesos se tienen en cuenta algunas propiedades de estos residuos que condicionan el tratamiento que reciben.

Las principales salidas que tiene el tratamiento de residuos orgánicos son el compost y el biogás. Estos compuestos son utilizados para abonar el suelo y en la generación de energía eléctrica.

Equipos eléctricos y electrónicos

Los equipos eléctricos y electrónicos reciben un tratamiento especializado. Esto se debe a que son dispositivos formados por varios materiales tóxicos.

La recuperación de los residuos que componen estos equipos se hace separando correctamente los materiales tóxicos (pilas, aceites, gases, cadmio, mercurio) de los residuos no peligrosos que contienen (hierro, plástico y metales no ferrosos).

Escombros y metales

Lo habitual es que los escombros se presenten como una mezcla de varios residuos (ladrillos, áridos, cerámica, hierro, maderas, plásticos).

Reciclar y reutilizar los escombros depende de varios procesos mecánicos (trituración, separación magnética, clasificación manual). El objetivo final es separar los residuos por tipo y tamaño para reutilizarlos.

En el caso de los metales su reciclaje se basa en separar los metales férricos de los metales no férricos. Hecha la separación y clasificado cada metal se pueden determinar mejor los nuevos usos que tendrán.

Latas de aluminio

El aluminio es uno de los metales más utilizados en la conservación de alimentos. El aluminio puede reciclarse para fabricar nuevas latas, muebles, embalajes y cables, entre otros productos.

Después de recolectado el material de aluminio es limpiado y sometido a un proceso mecánico del que se obtienen grandes bloques. Ese conjunto de piezas se funde para hacer láminas que se utilizan en la fabricación de los nuevos productos.

Al igual que el vidrio el aluminio es un material que puede reciclarse infinidad de veces sin que pierda propiedades.

Plásticos

Los plásticos reciclables son clasificados y separados de los plásticos no reciclables en las plantas de selección de envases.

Las características que convierten al plástico en un material ideal para la fabricación masiva de productos, lo vuelven un material complejo para reciclar. Su ligereza, resistencia y amplia estabilidad ante la humedad y los productos químicos hacen necesario tomar varias precauciones en su tratamiento.

Ninguna medida está de más si se trata de evitar contaminaciones indeseadas.

Los materiales de plástico que son reciclables se limpian bien y se trocean para convertirlos en pequeñas bolitas. Esos pequeños fragmentos de plástico se convierten en nuevos productos a través de procesos mecánicos o químicos.

 

Los residuos que no son gestionados correctamente suelen acumularse en vertederos o en espacios vulnerables. Estos residuos no gestionados correctamente provocan severos daños al medio ambiente. Contaminan los suelos, el aire y las aguas.

El objetivo final del reciclaje es apostar por un modelo de residuos cero y en la práctica esto se traduce en reutilizar todos los residuos mientras sea posible y evitar el uso de los vertederos como destino final.