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Proceso de reciclado en España

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Proceso de reciclado en España

Mejorar los niveles de reciclaje es fundamental para contribuir a la preservación del medio ambiente. A través del reciclaje se pueden recuperar materiales que luego son reutilizados en procesos de producción.

El objetivo final del reciclaje es reducir la utilización de materias primas vírgenes en la fabricación de esos nuevos productos.

El ahorro que significa revalorizar los residuos no solo puede medirse en relación con las materias primas. También vale pensar en el gasto de energía y otros recursos naturales que se realiza mientras se fabrican y se distribuyen nuevos productos.

Reciclando pueden reducirse estos gastos considerablemente.

La Unión Europea ha trabajado por años para mejorar las estrategias de reciclaje en los países miembros. Como parte de este trabajo se han fijado objetivos que cada país debe cumplir en un periodo que cubre hasta el año 2030.

Objetivos de reciclaje

La normativa aprobada por el Parlamento Europeo establece entre sus principales medidas que para 2025 los países miembros están obligados a reciclar y reutilizar el 55% de los residuos que se generen. Este mismo objetivo está fijado en un 60% para el 2030 y un 65% en 2035.

En cuanto al reciclaje de los envases, la propia normativa señala que la meta a alcanzar en 2025 es reciclar y reutilizar el 65%, mientras que para 2030 debe llegarse a reciclar el 70%.

El enfoque que defiende la Unión Europea es reducir a cero la generación de residuos y, por tanto, la existencia de los conocidos vertederos de residuos. El mejor residuo es el que no se genera.

Esta es la idea central de una iniciativa como la que promueve un modelo de economía más circular. Desde el diseño del producto hasta la propia gestión de los residuos cambiarían si se sustituyen las bases del modelo económico tradicional por una economía circular.

La economía circular promueve hábitos de consumo más responsables y respetuosos con el medio ambiente. Es un modelo económico capaz de impulsar un crecimiento económico siempre adaptándose a la escasez de materias primas y recursos naturales.

Lo mejor de este modelo económico es que alarga el ciclo de vida de un producto, se incentiva un mayor uso de material reciclado y se reducen los residuos que se generan. En general los beneficios económicos son mayores.

Reciclaje en España

En el proceso de reciclaje nuestras acciones son fundamentales. Si nos detenemos un momento a pensar los efectos que generan muchos de nuestros comportamientos veremos en qué medida somos responsables.

Parte de esta responsabilidad se basa en la gestión de la información que muchas veces no es todo lo transparente que pudiera ser. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha señalado que para un 64% de los consumidores la vía principal de información sobre el reciclaje son los folletos. Mientras que un 46% de los consumidores se informa sobre el reciclaje a través de la televisión.

Esto muestra que un porciento considerable de consumidores no conserva la información. Los medios a través de los que se informan generan información efímera.

Un estudio reciente sugiere que los hábitos de reciclaje mejoran y se refuerzan considerablemente si los consumidores conocen cómo lo que reciclan se convierte en un nuevo producto. Informar a los consumidores qué sucede con lo que desechan aumenta las tasas de reciclaje.

Los procesos de clasificación y transporte son los momentos más afectados en el reciclaje. La clave en ambos procesos es la eficiencia que se logre separando los residuos que van a reciclarse. Un residuo mal depositado provoca gastos extraordinarios en el proceso de gestión.

Muchas veces no basta con que sepamos cómo separar los residuos, también es necesario conocer dónde hay que depositarlos.

Alternativas de reciclaje

Existen muchos criterios sobre la eficiencia del sistema de reciclaje en nuestro país.

La normativa europea que regula la responsabilidad ampliada del productor en la gestión de residuos estableció dos alternativas de sistemas de reciclaje para los países miembros.

Pero a pesar de existir este mecanismo, los resultados prácticos no han sido tan positivos.

El modelo de reciclaje más extendido en nuestro país es el denominado sistema integrado de gestión (SIG). Este sistema es coordinado según los tipos de residuos. Diferentes empresas tienen a su cargo organizar a los distintos actores que participan en el proceso: administraciones públicas, fabricantes, empresas recicladoras y consumidores.

Los SIGs coordinan la recogida, transporte, almacenamiento y facilitan la revalorización y reciclaje de los residuos.

El más conocido de estos SIGs es Ecoembes, que se encarga de la gestión de envases de plástico y papel. Otros SIGs importantes en nuestro país son: Ecovidrio (envases de vidrio), Sigre (envases y restos de medicamentos de origen doméstico), Tragamóvil y Ecoasimelec (residuos eléctricos, electrónicos y teléfonos móviles), Sigfito (envases agrarios).

Un sistema paralelo al SIG es el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). Un amplio sector del gobierno apoya extender este modelo considerado hasta ahora como alternativo.

A través del SDDR a cada envase se le otorga un valor/precio con el objetivo de que ese envase sea luego devuelto por el consumidor para su reciclaje. Para muchos esta estrategia se acerca más a los principios de la economía circular.

Entre las ventajas que tiene están la reducción de emisiones de CO2, ahorro en energía y recursos y la reducción de los volúmenes de gestión de residuos a la vez que posibilita el aumento del material que se recicla.

Niveles de reciclado en España

Tanto los datos sobre el reciclaje como las fuentes emisoras muchas veces se contradicen.

Si tomamos de referencia los datos ofrecidos por la Oficina de Estadística de la Unión Europea (Eurostat), en España solo se recicla un 33,5% de los residuos que se generan. Esta cifra nos sitúa por debajo de la media europea (46,4%).

La previsión es que esa tendencia no cambie mucho si tenemos en cuenta que en la última década el volumen total de reciclaje en el país apenas se ha movido (2010- 29,2% / 2017- 33,5%).

Más preocupante es que los vertederos continúan siendo el principal destino de los residuos sólidos. Casi el 60% de los residuos que se generan se depositan en vertederos aun cuando esto se aleja de los objetivos regionales. Anualmente alrededor de 12 millones de toneladas de residuos tienen como destino final los vertederos. Esto convierte a España en el país europeo que más residuos vierte.

La incineración no solo genera peligro para la salud de las personas y para el medio ambiente. También afecta de forma considerable el ciclo de gestión de los residuos si pensamos en los términos esenciales para el proceso de reciclaje: revalorización y reutilización.